Antes de entrar al hospital de Makewe
À volta da fogueira, o calor
Ela, a Machi, espírito presente
Ele, o medico, cientifico rigor
E em cada um de nós, um paciente.
Ao redor desse fogo, viva ascenção,
corações em brasa num laço profundo.
Todas as cores numa só mão
Que abraça e sana o mundo.
Alrededor de la hoguera, el calor.
Ella, la Machi, espíritu presente.
El, el médico, científico rigor.
Y en cada uno de nosotros un paciente
Alrededor de ese lugar, viva ascensión,
corazones en brasa en un lazo profundo.
Todos los colores en una sola mano
Que abraza y sana el mundo.
Con el corazón enchido por el deseo de entregar amor, me uno a la caravana de la sanación; preciso ramillete de seres que desean ayudar a los demás, con esa intención pura, nos desplazamos como bloque, enviados en un gran corazón, hacia el sur, para ascender desde allí con la fuerza Inn que nuestros ancestros descendieron en tiempos de la conquista y llevarla hasta Temuco donde nuestros hermanos Mapuches sostienen las fuerzas Iang.
A nuestra llegada, nos esperan nuestros hermanos Huilliches, con su sabiduría ancestral. Nos dan su bienvenida en un acto solemne en que la naturaleza, el cielo y la tierra, completan para que nuestra intención se realice y llegue a fin en perfecta armonía.
Acompañados por los guardianes, Devas y espíritus del bosque, vivimos la mágica bendición del agua, que ascenderá con nosotros atesorando la información de nuestra experiencia.
Las aves en el cielo danzan a nuestro ritmo y en la misma dirección, mostrándonos que la naturaleza, el cielo y la tierra bendicen nuestro intento. Nos sentimos elegidos, sobrecogidos por tanta bendición, empezamos nuestro ascenso por el territorio físico de nuestro país; el ascenso de reencuentro con nuestra alma.
El cielo, las nubes, la lluvia y el arco iris nos marcan el ritmo de danza que nos impulsa hacia el norte, para ir sanando a nuestros hermanos. A nuestro paso vamos encontrando ojitos inundados de dolor, amor y sabiduría. Sonrisas puras que esconden un corazón sencillo, caritas asustadas que poquito a poco van develando su infinita belleza, belleza del alma, cuerpitos pequeños y doloridos que albergan almas milenarias; mujeres y hombres sencillos que solo desean amor y ser amados, ser escuchados, vivir solo dignamente, sin dolor; con amor. Ancianitos dulces que se han transformado en niños sabios; tiernos niños que se han transformado en adultos en la búsqueda del amor.
Entre meditación, sanación, risas, lágrimas y abrazos, vamos sanando, sanando a nuestros hermanos, sanando a nuestros niño interior, nosotros mismos.
A medida que vamos ascendiendo por nuestra embrujada geografía, bosques, volcanes, valles y lagos, verde profundo, azul de cielo, de lago, de mar, de río, nos vamos encontrando con la sanación, se nos van develando nuestras matices claroscuros con destellos de luz desconocidos hasta ahora.
Vamos reflejándonos en el espejo del lago y en los ojos de nuestro compañero de viaje, vamos viendo aquellas aristas invisibles hasta ahora, vamos sintiendo ese dolorcillo tan profundamente guardado, vamos percibiendo ese maravilloso aroma que huele a nuestro, pero desconocidos por nosotros hasta ahora; vamos reencontrándonos, descubriendo nuestra magia reflejada en la magia de una maravillosa puesta de sol en el mar, en un amanecer, en la sonrisa de un niño, en una mirada profunda, en un abrazo, vamos sanando.
Alguna vez partí del centro……hacia el desierto inmenso, hacia la seguridad del silencio. Ahí, los círculos se fueron dibujando iniciando la espiral de la siembra fecunda……
Alguna vez…….ahora vuelvo al sur verde e infinito, a humedecer mi corazón, volviendo a sumergirme en el río de la vida, en el corazón de todos, en las aguas transparentes, conmovida…..conmovidos…..sanando.
Alguna vez…..ahora, volviendo al centro….del sol del corazón. Infinita gratitud.
Machi Berta – El femenino Americano
Me ha conmovido profundamente descubrir en la cultura Mapuche la figura de las Machis: esas mujeres fuertes, pero con la suficiente humildad para reconocer las fuerzas de la naturaleza. Esas mujeres de mirada profundas, pero atentas siempre a lo cotidiano. Esas mujeres acogedoras, en cuyos brazos nos podemos sentir siempre tranquilos, siempre conectados con la tierra.
Este es el femenino que yo quiero alcanzar; el femenino que conecta su corazón con el universo y siempre da, da y da.
Desde las profundidades
Del alma humana
Conectada en la
Bondad fundamental
De toda la humanidad
Surge esta caravana
De luz y de flores
Que va sembrando
Semillas y va
Regando el agua
Desde el manantial
Del corazón verdadero
Mente humana, sin
Sus caretas, sin
Sus ropas superficiales
Mil bendiciones
Mil gracias
Mil abrazos
Viajando en los colores del alma….reconociéndote en todo y en todos, luces reflejadas, fractales de fractales….
Sentires mágicos de ilusiones compartidas….
Flotando en sonidos que mueven la luz verde esmeralda que fluye alegre por los senderos del corazón, corazones que se estrechan, corazones que se exaltan, de donde emergen cantos que vislumbran amor de amores…..encuentros de encuentros….
Movidos por hilos transparentes de arco iris reluciente, fluimos y fluimos en un presente siempre.
Eternidad amorosa expresada en manos de pasión ardiente, entregadas a la ternura de la sonrisa grata de la sanación reciente y en ese fluir ….. somos.
Y en ese sentir nos reencontramos y en ese amor nos damos…………
De la caravana…
Corazones que se re-conocen… Sonidos que resuenan… Sonrisas que masajean deliciosamente todo nuestro ser… Común unión de almas!!!
Ese fue el marco del inicio, que luego se iría llenando del colorido de los lugares, de los ojos que reflejan en lo profundo la pureza, la inocencia, la historia de quienes nos han brindado esta preciosa oportunidad de servicio.
Qué sanador resulta poder vibrar con cada relato, con la abundancia del paisaje que queda grabado en nuestro propio paisaje!! Que exquisita sensación de paz cuando el lago en calma es la compañía inseparable probablemente por siempre y desde siempre!!
El rostro de aquella mujer mapuche que refleja en cada pliegue, las vivencias de la humanidad entera. La inocencia de los niños que en su danza mágica nos reivindican con el gozo y con la melodía inspiradora que es la vida… Ahh!!
Qué maravillosa sensación de liviandad cuando perdemos la noción de los tiempos porque las experiencias tan vivaces nos mantienen en un eterno presente. Qué lección de vida la que nos dicta el niño que, desde su silla de ruedas y con todas sus limitaciones, nos premia con su sonrisa cómplice, al encontrarnos desde la sanación. Qué reveladoras resultan las lágrimas que brotan espontáneamente al escuchar a aquellos que nos recuerdan nuestros propios dramas cuando, desde el silencio, nos reflejamos en ellos. Qué increíble resulta ver a través de los ojos de quien, por algún accidente, hoy no puede ver desde sus sentidos pero que transmuta su limitación en los sonoros tonos y el colorido de su voz cuando canta su canción y nos contagia de su alegría tal como lo hiciera el arco iris que, desde otra esfera, nos ha acompañado en cada recorrido…
Nos acercamos al final de esta caravana, pero es apenas el inicio porque quedan las semillas que, estoy seguro, han sido sembradas en tierra fértil. Es apenas el inicio porque los corazones de quienes hemos sido partícipes de todo esto, indefectiblemente han quedado impregnados de esa alegría genuina que parte de lo más profundo de nuestros seres. Es apenas el inicio porque, seguramente, el Creador se ha de confabular para dar continuidad a todo esto que solo es parte de Su obra…
Alejandro Posada – Colombia